Yo sé. También he estado en ese lugar donde la gente te dice: “quiérete a…

Confusiones de la imagen personal
“Siento que he cometido muchos errores como mamá”, fue lo que un día, hace muchos años, me dijo mi madre. Mi corazón se arrugó. “Nunca sientas eso, eres mi inspiración, guía, ejemplo, y para mí, la mejor de todos los mundos”, le respondí. Así se manifiestan las confusiones de la imagen personal. ¿Por qué pasa esto?
Como ella, amigas, familiares, compañeras, me han compartido un sentimiento de no sentirse suficiente buenas mamás. Hoy, en un contexto de pandemia, me han dicho que su sensación de ser malas mamás, se ha exacerbado. Por lo general, ellas también trabajan tiempo completo, medio tiempo o independientes. Entonces, se han sentido culpables de no poder cumplir con todos los frentes y los nuevos roles en la casa. Una de mis grandes amigas está embarazada, y se ha sentido culpable de trasmitirla sus preocupaciones al bebé. ¿Dónde está la confusión de la imagen personal? En creer que debemos hacerlo TODO y PERFECTO.
Cuando nos basamos en el DEBER (imagen ideal) nos estamos manifestando desde la tensión y carencia. Entonces, se trata de fluir, lo cual también aplica con nuestra imagen personal. La perfección consiste en valorarnos y sentir con honestidad que está bien ser TU con tus cualidades y tus errores y debilidades.
De las cosas que nos está enseñando la pandemia con más contundencia es a soltar y ser flexibles. Igual que tu, yo también estoy abriendo paquetes vencidos por ejemplo, de barquillos de chocolate, para compartir de postre o de onces con mi esposo (pues estaban guardados en el último rincón de la alacena hace un año); no he podido ser tan juiciosa en mis horarios, pues el 60% del tiempo he estado arreglando la casa; también me he puesto del mal genio al no haber tenido el espacio para terminar el libro que estoy leyendo, o hacer yoga o pilates; me empezó a doler la espalda de tanto agacharme; y a veces tengo días intranquilos de pensar en qué pasará en unos meses. ¿Y qué pasa al final? ¡Nada! !Ves qué facil se disipan las confusiones de la imagen personal!
Lo que pretendo con este escrito consiste en decirles a todas las mamás y mujeres, que dejemos atrás de medirnos y medir a los demás con un barra o estándar, y más bien que hagan una interiorización para permitirse ver las madres y mujeres tan bondadosas, generosas y únicas que son.
Ninguna mamá nació aprendida. Así que te invito a que veas la sensación de duda que siempre estará presente, como algo natural. No debemos tener siempre la respuesta y la solución a todo. Como se los dije en la anterior entrada de mi blog titulada “El ego y su rol transformador positivo”, tu crítico interior es el que tiene mayor peso en ti, y puedes verlo como aquel que te paraliza o el que te ayuda a avanzar sin juicios ni culpas.
Que sea este el momento de dejar la necesidad de buscar la validación externa que te dice “eres buena mamá”; como se los digo en las sesiones privadas de bienestar interior a mis clientas: tu definición viene de tu interior pues eres una expresión de amor. Reconoce tu trabajo, que no solo es importante sino único.
Un gran abrazo, Juli.
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