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Admiración sana vs tóxica: Imagen Personal

Admiración sana vs tóxica: Imagen Personal. La admiración entre las personas nutre de manera sana las relaciones. Sin embargo, esto es diferente a necesitar constantemente elogios externos para sentirnos valiosos.

Son años y décadas durante los cuales hemos creído que a mayores aplausos y reconocimientos será mayor nuestro valor personal. Desde los primeros imperios de la historia hasta las redes sociales como Flicker, My Space, Facebook, Instagram, LinkedIn y TikTok se suman a esto. Hoy no voy a profundizar lo que está sucediendo con el mundo cibernético y sus likes. Mejor, quiero darle espacio a la diferencia entre admiración sana y admiración tóxica.

La admiración entre las personas, en relación a todo lo que somos, nutre una relación sana. Sin embargo, esto es diferente a necesitar constantemente elogios externos para sentirnos valiosos, lo cual considero que se convierte en una admiración tóxica.

El trabajo radica en observar en qué estamos basando nuestro valor propio. Para que la valía personal no sea inestable y codependiente es clave que no tenga como columna vertebral a ejes externos como los siguientes:

  • Opiniones de los demás.
  • Aplausos externos.
  • Elogios de nuestro entorno.
  • Reconocimientos de quienes nos rodean.

En cualquier tipo de relación interpersonal es importante que exista la admiración mutua. Esto se traduce en manifestaciones de cariño, sinceridad, apoyo, solidaridad y por supuesto, en expresiones explícitas que declaren la belleza, la disciplina, la constancia, el liderazgo, la dedicación, la armonía, la originalidad, el compromiso, entre muchas otras características o lados brillantes de las personas.

El rol de la autoestima: admiración sana vs tóxica

Es natural que no recibir admiración por parte de nuestros seres queridos o personas más cercanas afecte nuestro autoconcepto y autoconfianza en algún grado. Por esta razón, es importante trabajar en una autoestima sólida con herramientas interiores fuertes pues son estas las que nos ayudan a que, de manera rápida y fluida, desaparezcan bajones anímicos (desviaciones de nuestro centro) en relación a nuestro autoconcepto y autoconfianza.

DALE AL PLAY

Una fuerte autoestima le hace tal contrapeso a la incomodidad, que la persona, repito, recupera su centro con fluidez. No significa que por tener una buena autoestima debamos soportar y sacrificar nuestra tranquilidad. Por el contrario, quienes cuentan con un valor propio sano tienen un olfato afinado para darse cuenta de desbalances en las relaciones y empezar a poner límites; además, por lo general, cuentan con un círculo cercano e íntimo de personas con las cuales comparten una admiración recíproca y genuina que no necesita ser exagerada ni postiza. Entonces son pocas las veces que se ven en interacciones o relaciones asimétricas y complejas.

Podemos empezar a oír con mayor atención la voz interior para:

  • Identificar a qué le estamos teniendo miedo y qué nos genera inseguridad al no recibir elogios externos de manera constante. Escribámoslo, hablémoslo con una persona de confianza o en terapia. Paso a paso le vamos quitando el velo a eso que nos asusta, hasta que lo miramos de frente y sentimos un gran alivio.
  • Iniciar un trabajo juicioso encaminado a sanar y transformar dichas inseguridades y heridas. Es un proceso constante lleno de pequeñas victorias que necesita que nos rodeemos de personas que nos quieran y en las que sintamos un espacio seguro.
  • Desarrollar una narrativa constructiva con uno mismo basada en el autorreconocimiento (reconocer y abrazar nuestros lados brillantes y opacos).
  • Fortalecer la voz interior para disminuir el impacto de las voces externas. Es natural que las opiniones de los demás sigan teniendo un espacio en nosotros pues somos seres sociables. Oírlas hace parte de nuestra madurez emocional para reconocer el nivel de afección en nosotros (alto o bajo) y echar más hacia a adentro si lo sentimos alto y necesario. Lo que debemos reafirmar es que el valor propio no se base en las opiniones de los demás, de lo contrario estas en vez de nutrirnos nos intoxicarán creando una autoestima inestable y dependiente de factores externos.

Todos podemos empezar a trabajar en ello, mucho más ahora que, de manera lamentable, se ha tendido a confundir el valor personal y profesional con agentes externos como el número de visualizaciones, alcance, datos y likes.

Recursos Relacionados:

 

Juliana Gutiérrez de la Cuadra.

Consultora internacional, docente y conferencista de Imagen y Estilo Personal Consciente

Mentora en Conversaciones Inspiradoras

Personal Colour Style

Bienestar Comunicativo

 

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